Fumar se asocia a menudo con el cáncer. Sus efectos sobre el corazón y la circulación son igual de importantes. El humo del cigarrillo no se queda en los pulmones: sus sustancias tóxicas entran en la sangre y viajan por todo el cuerpo.
Cada cigarrillo puede acelerar el corazón, subir la presión arterial por un tiempo, reducir el oxígeno que lleva la sangre y dañar el delicado revestimiento de las arterias. También hace que las plaquetas (las células diminutas que cierran una herida) sean más pegajosas, así que es más probable que la sangre forme un coágulo. Con el tiempo, se pueden acumular depósitos de grasa que estrechan las arterias. Si un coágulo bloquea el paso de la sangre al corazón o al cerebro, puede causar un infarto o un derrame cerebral.
No existe un nivel seguro de consumo de cigarrillos. Incluso un cigarrillo al día conlleva una parte sorprendentemente grande del riesgo para el corazón y la circulación que trae fumar mucho. Reducir puede ser un paso útil para dejarlo, pero dejarlo por completo es lo que más protege.
Fumar puede parecer que da un momento de calma, pero muchas veces es porque la nicotina alivia por un rato la irritabilidad y la inquietud que causa la abstinencia entre cigarrillos. Cuando la nicotina baja, esas sensaciones vuelven, y se crea un ciclo de ganas, cigarrillo y alivio pasajero. Una vez superada la abstinencia, dejar de fumar suele ir acompañado de mejoras en la ansiedad, la depresión, el estrés y el ánimo.
Su cuerpo empieza a recuperarse rápido. En pocas horas el monóxido de carbono (un gas del humo que ocupa el lugar del oxígeno) empieza a eliminarse, y su sangre puede llevar más oxígeno. En pocas semanas mejora la circulación y la actividad física puede resultar más fácil. Después de un año, más o menos, el riesgo de infarto es aproximadamente la mitad que el de alguien que sigue fumando. Nunca es tarde para dejarlo, aunque haya fumado muchos años o ya tenga una enfermedad del corazón o de la circulación.
Fumar es una adicción a la nicotina, no una debilidad ni una falta de voluntad. El apoyo de un médico, un farmacéutico o el servicio para dejar de fumar del NHS (el servicio público de salud del Reino Unido), junto con sustitutos de nicotina, medicamentos u otro tratamiento adecuado, hace que dejarlo sea más llevadero y dé mejores resultados.
Pasos sencillos para dejar de fumar
No hace falta cambiarlo todo de una vez. Acciones pequeñas y repetidas crean un gran cambio.
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Encuentre su razón personal
Escriba por qué quiere dejarlo, y téngalo a la vista. Su corazón, su respiración, su dinero, su libertad, más años con salud junto a las personas que quiere.
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Elija una fecha para dejarlo
Un día realista dentro de las próximas dos semanas. Avise a su familia y a sus amigos para que sepan cuándo y cómo apoyarle.
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Conozca lo que le da ganas de fumar
Durante unos días, fíjese en cuándo fuma y en cómo se siente. El estrés, el alcohol, el café, manejar, el aburrimiento y otros fumadores son comunes. Prepare una respuesta distinta para cada uno.
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Haga que fumar sea menos cómodo
Saque los cigarrillos, los encendedores y los ceniceros de su casa, su auto, su abrigo y su bolso. No guarde un cigarrillo de emergencia.
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Use las cuatro A cuando lleguen las ganas
Aplace, aspire hondo, agua (beba un vaso), y actividad (haga otra cosa). Las ganas son incómodas pero pasajeras. No tiene que obedecerlas.
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Cambie su rutina
Si el café le da ganas de fumar, pruebe con té o tómelo en otro lugar. Camine después de comer, cambie su recorrido habitual, mantenga las manos ocupadas.
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Pida un tratamiento eficaz
Un médico, un farmacéutico o un asesor para dejar de fumar pueden hablarle de apoyo conductual, sustitutos de nicotina, medicamentos recetados o el vapeo como ayuda para que un adulto lo deje.
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Combine apoyo y tratamiento
Los mejores resultados suelen venir de combinar el apoyo profesional o conductual con un tratamiento adecuado.
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Proteja su ánimo y su cuerpo
Coma con regularidad, manténgase hidratado, duerma lo mejor que pueda y muévase un poco cada día. Incluso diez minutos de caminata pueden ayudar a que pasen las ganas.
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Tenga cuidado con el alcohol
El alcohol puede debilitar su plan y darle ganas de fumar. Piense en evitarlo durante las primeras semanas.
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Celebre cada victoria
Fíjese en cada hora, día y semana sin humo. Aparte el dinero y use una parte en algo que disfrute.
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Convierta un tropiezo en aprendizaje
Un cigarrillo no borra su progreso. Déjelo de nuevo enseguida, y pregúntese qué lo provocó y qué hará distinto.
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Siga intentándolo
Muchas personas necesitan varios intentos. Cada intento le enseña más sobre lo que le da ganas, sus fortalezas y el apoyo que necesita.
El nuevo comienzo ISH: seis semanas
No se trata de la perfección. Se trata de liberarse, un paso posible a la vez. Prepárese durante la primera semana, deje de fumar al empezar la segunda y proteja su progreso durante cuatro semanas más. Cada día: haga cinco respiraciones lentas al despertar, muévase al menos diez minutos y anote su progreso, sus ganas de fumar y el dinero ahorrado.
- Paso a paso.
- Semana 1, Descubra y prepárese
- Semana 2, Su nuevo comienzo
- Semana 3, Cambie el patrón
- Semana 4, Note los beneficios
- Semana 5, Proteja su progreso
- Semana 6, Libertad y futuro
- Su plan
Paso a paso.
Puede escribir sus respuestas sobre la marcha, y volver a ellas cuando quiera.
Semana 1
Descubra y prepárese
Durante tres días, anote cuándo fuma, dónde está, qué está haciendo, cómo se siente y qué tan fuertes son las ganas. Luego elija su fecha para dejarlo, cuénteselo a alguien de confianza, saque los cigarrillos, encendedores y ceniceros, y hable con un médico, un farmacéutico o un asesor sobre el tratamiento.
Semana 2
Su nuevo comienzo
Déjelo por completo. Cuando lleguen las ganas: pare, haga cinco respiraciones lentas, tome un vaso de agua, camine o estírese dos minutos y recuerde por qué lo deja. Las ganas suben como olas, y pasan. Use su tratamiento exactamente como se lo indicaron.
Semana 3
Cambie el patrón
Elija una respuesta nueva para las tres situaciones que más ganas le dan. Después de comer, cepíllese los dientes o camine. Con el café, cambie la bebida o el lugar. Con estrés, respire, muévase o llame a alguien. No solo está dejando algo. Está construyendo una vida diaria distinta.
Semana 4
Note los beneficios
Busque cambios en la respiración, el gusto y el olfato, la energía, el sueño, la actividad física, el ánimo y la confianza, el dinero ahorrado y la libertad de no tener que planear el próximo cigarrillo.
Semana 5
Proteja su progreso
Prepárese para el estrés, las celebraciones, el alcohol, otros fumadores y los problemas inesperados. Lleve un pequeño kit de rescate: agua, chicle sin azúcar, su razón personal y cualquier tratamiento que le hayan recomendado.
Semana 6
Libertad y futuro
Ha llegado a unas cuatro semanas sin fumar, un logro importante para su corazón. Siga con cualquier tratamiento durante todo el tiempo recomendado, aunque el reto haya terminado.
Durante las próximas seis semanas voy a proteger mi corazón día a día. Pediré ayuda cuando la necesite, aprenderé de los momentos difíciles y reconoceré cada paso adelante.
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Si se fuma un cigarrillo
Un cigarrillo es un tropiezo, no el final del camino.
- Déjelo de nuevo enseguida.
- No compre otra cajetilla.
- Identifique qué lo provocó.
- Use lo que aprendió para reforzar su plan.
- Contacte a la persona que le apoya o a su asesor para dejar de fumar.
El tratamiento debe elegirse con un profesional de la salud, sobre todo en niños y jóvenes, durante el embarazo o la lactancia, y en personas con problemas de salud. El vapeo con nicotina puede ayudar a los adultos que fuman a dejarlo por completo, pero no se recomienda para niños, jóvenes ni personas que nunca han fumado.
Usamos la realidad virtual para ayudarle a ver lo que pasa dentro del cuerpo y a entender cómo los hábitos de todos los días pueden afectar a su corazón, su cerebro y su circulación. La experiencia convierte información de salud compleja en conocimiento claro y práctico que puede ayudarle a tomar decisiones más saludables.
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