El estrés es el sistema de alarma natural de su cuerpo. Libera hormonas que le ayudan a reaccionar rápido cuando algo parece difícil, incierto o peligroso. Por un rato, esta respuesta es normal y útil: su corazón late más rápido, su respiración se acelera y su presión arterial puede subir por un tiempo.
Cuando la dificultad pasa, la alarma debería apagarse. Cuando el estrés sigue durante semanas o meses, su mente y su cuerpo pueden no tener tiempo suficiente para recuperarse. Puede sentirse tenso, preocupado, cansado o agobiado todo el tiempo. Puede costarle más dormir bien, pensar con claridad, disfrutar de la vida y conectar con otras personas.
El estrés que dura mucho también puede hacer más difíciles las decisiones saludables. Puede que haga menos ejercicio, coma para consolarse, fume o beba más, olvide los medicamentos o evite las citas médicas. Con el tiempo, estos cambios pueden contribuir a la presión arterial alta, el aumento de peso, la diabetes y otros riesgos para su corazón y sus vasos sanguíneos.
El estrés no significa que vaya a tener un infarto, y sentirse estresado no es un fracaso personal. Aprender a manejarlo es parte de proteger su corazón, cuidar su salud mental y mejorar su energía y su calidad de vida.
Cuidarse no significa desatender sus responsabilidades. Significa darle a su mente y a su cuerpo el cuidado que necesitan para que pueda enfrentar la vida con más calma, fuerza y confianza. Quizás no pueda eliminar todas las fuentes de estrés, pero sí puede aprender a reconocerlo, responder de otra manera y proteger su salud mientras lo enfrenta.
Pequeñas acciones, grandes resultados
Elija una o dos, practíquelas con regularidad y fíjese en cómo se siente.
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Pare y haga cinco respiraciones lentas
Inhale suavemente por la nariz y exhale despacio. Una exhalación más larga y relajada ayuda a su cuerpo a salir del modo de alarma.
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Muévase durante diez minutos
Camine, baile, estírese o muévase de cualquier forma que sea segura y agradable. El movimiento libera tensión y despeja la mente.
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Ponga nombre a lo que siente
Diga “estoy preocupado”, “estoy enojado” o “estoy agobiado”. Nombrar una emoción puede hacerla más manejable.
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Concéntrese en el siguiente paso pequeño
No intente resolverlo todo de una vez. Pregúntese: ¿qué es algo útil que puedo hacer ahora?
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Hable con alguien de confianza
Un amigo, un familiar, un profesor, un cuidador o un profesional de la salud. Los problemas suelen pesar menos cuando no se cargan a solas.
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Proteja su sueño
Mantenga horarios regulares para acostarse y levantarse cuando pueda, y dele tiempo a su mente para calmarse antes de dormir.
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Pase unos minutos al aire libre
Fíjese en el cielo, los árboles, la luz, el aire. Una pausa corta afuera puede cortar los pensamientos de preocupación.
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Cree un momento de calma cada día
Cinco minutos para respirar, escuchar música, rezar, dibujar, leer o quedarse en silencio, lo que le ayude a sentirse seguro y en paz.
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Baje el ruido
Tome pausas cortas de las noticias angustiantes, las redes sociales y las notificaciones innecesarias. Estar informado es útil; estar conectado todo el tiempo puede agobiar.
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Haga algo que disfrute
La risa, la música, los pasatiempos, la creatividad o las personas que le hacen sentir bien. Disfrutar no es un lujo; es parte de cuidar su salud.
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Cuide su cuerpo
Coma con regularidad, beba suficiente agua, manténgase activo y siga tomando los medicamentos recetados. Evite usar cigarrillos, alcohol o comida para manejar las emociones difíciles.
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Practique la amabilidad consigo mismo
Háblese como le hablaría a alguien que quiere. No necesita hacerlo todo perfecto.
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Prepárese para los momentos difíciles
Arme su propio plan para calmarse: parar, respirar, moverse, hablar y luego elegir el siguiente paso pequeño.
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Pida ayuda pronto
Si el estrés continúa, afecta su vida diaria o le resulta demasiado difícil de manejar, hable con un profesional de la salud. Los niños y los jóvenes deberían contárselo a un adulto de confianza.
Su reto para hoy
Este no es un calendario. Elija un solo consejo, practíquelo hoy y repítalo mañana. Una acción pequeña, repetida con regularidad, se convierte en hábito.
- Paso a paso.
- Parar, No actúe de inmediato
- Respirar, Cinco respiraciones lentas
- Moverse, Diez minutos
- Hablar, Cuénteselo a una persona
- Elegir, El siguiente paso pequeño
- Su plan
Paso a paso.
Puede escribir sus respuestas sobre la marcha, y volver a ellas cuando quiera.
Parar
No actúe de inmediato
El primer paso no es moverse. Deje pasar el momento antes de responder.
Respirar
Cinco respiraciones lentas
Más largo al exhalar que al inhalar. Esta es la parte de la alarma a la que puede llegar directamente.
Moverse
Diez minutos
Camine, estírese o muévase de la forma que pueda ahora mismo.
Hablar
Cuénteselo a una persona
Alguien de confianza. No para resolverlo, solo para no cargarlo a solas.
Elegir
El siguiente paso pequeño
Una cosa útil, hecha ahora. No todo el problema.
Pare. Respire. Muévase. Conecte. Sea amable consigo mismo.
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Cuándo buscar ayuda ya
Llame al 999 (el número de emergencias del Reino Unido) si tiene:
- Presión u opresión nueva en el pecho.
- Falta de aire fuerte.
- Sudoración, junto con cualquiera de lo anterior.
- Dolor que se extiende al brazo, la mandíbula, la espalda o el estómago.
No dé por hecho que estos síntomas se deben solo al estrés. Y si el estrés en sí continúa o afecta su vida diaria, hable con un profesional de la salud.
Usamos la realidad virtual para ayudarle a ver lo que pasa dentro del cuerpo y a entender cómo los hábitos de todos los días pueden afectar a su corazón, su cerebro y su circulación. La experiencia convierte información de salud compleja en conocimiento claro y práctico que puede ayudarle a tomar decisiones más saludables.
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